Mientras las familias buscan respuestas entre libros, especialistas y redes sociales, la psicóloga Maritchu Seitún invita a detenerse y mirar hacia otro lado. No hacia una nueva aplicación ni hacia el último consejo viral. Ella aconseja regresar al vínculo entre un adulto y un niño.
Ese fue uno de los ejes de su participación en el “Crianza Summit 360°”, realizado en Tucumán esta semana. Durante una de sus intervenciones, Seitún cuestionó una idea que se volvió casi una certeza en los últimos años. Aquella que manifiesta que los chicos de hoy son “nativos digitales”. Para ella, antes que digitales, los niños son -y seguirán siendo- “nativos vinculares”.
“No existe la crianza digital,”- afirma- “un bebé necesita de otro ser humano para aprender, para crecer, para que alguien interprete lo que le pasa, lo ayude a regularse y le enseñe a regular sus emociones”.
La especialista sostiene que, desde el nacimiento, el desarrollo infantil depende de ese encuentro con otro. “No podemos perder de vista que el vínculo es esencial para que se desarrollen las conexiones neuronales y para que un niño se sienta querido, querible y con ganas de estar en el mundo”, dice.
Por eso, aunque reconoce que la tecnología ofrece enormes posibilidades, advierte que nunca podrá reemplazar aquello que un niño necesita para construir su identidad. “Las pantallas y las computadoras son maravillosas pero siguen siendo una herramienta. Los chicos necesitan preguntas, respuestas, mimos y presencia de los adultos”, afirma.
Cambios de adulto
Lejos de centrar el debate en cuánto tiempo pasan los chicos frente a una pantalla, Seitún propone mirar antes a los grandes.
“Lo primero que les diría a los padres es que tengan mucho cuidado con su propia adicción”, advierte. La psicóloga detalla que el problema no es únicamente el uso que hacen los hijos de la tecnología, sino el vínculo que los propios adultos establecen con ella.
“Todo el sistema está armado para que seamos adictos a las redes y a los dispositivos”, sintetiza.
Seitún insiste en que la necesidad de contacto humano no cambió, a pesar de la revolución tecnológica: “No va a existir un bebé que no necesite de otro ser humano para vivir”.
Y pone un ejemplo sencillo, casi cotidiano, para ilustrar esa pérdida de atención permanente. “Tenemos que recuperar la presencia y también el tiempo libre. Es mucho más sano esperar en un semáforo mirando cómo una mamá cruza la calle con su hijo que aprovechar esos segundos para contestar correos o revisar redes sociales. Lo que estamos haciendo muchas veces es tóxico y, si nosotros no aprendemos a poner límites a nuestra propia relación con las pantallas, difícilmente podamos enseñarles a nuestros hijos a hacerlo”, describe.
¿Criar hoy es más difícil?
Muchos padres sienten que educar en la actualidad implica enfrentar desafíos que generaciones anteriores no conocieron. Seitún cree que hay algo de verdad en esa percepción, aunque introduce un matiz importante.
“Creo que todas las generaciones sienten que les tocó la etapa más difícil”, dice.
No obstante, reconoce que el contexto social sí cambió: “Antes la cultura ayudaba mucho más a educar. Había acuerdos sociales más claros y eso acompañaba a las familias. Hoy la cultura cambia a una velocidad enorme y muchas veces deja a los padres bastante solos”.
Aun así, evita caer en una mirada pesimista. “Los padres de hoy lo van a lograr. Es cuestión de acomodarse, entender lo que está pasando y no dejarse arrastrar por modas que a veces sólo buscan que consumamos más”, argumenta.
En tiempos en que muchas familias sienten culpa por las largas jornadas laborales y el poco tiempo disponible, Seitún propone abandonar la búsqueda de una crianza perfecta y concentrarse en la presencia.
“La calidad del vínculo importa, definitivamente. Pero tampoco existe calidad sin tiempo”, resume.
Especialmente durante los primeros años de vida, explica, los chicos necesitan una presencia atenta. “Uno puede creer que está presente, pero si el chico escucha permanentemente ‘sí, ya voy, ya voy’, en realidad ese adulto está, pero no está. La presencia verdadera necesita atención y también tiempo compartido”, comenta.
Esa reflexión la lleva a otra pregunta incómoda. ¿Cuánto de las exigencias actuales responde a necesidades reales y cuánto a una lógica de consumo que termina robando tiempo a la vida familiar?
“Lo primero que les sugeriría es preguntarse si realmente necesitan trabajar tantas horas o si, en parte, están atrapados en una lógica de consumo que los va llevando”.
Para algunas familias, sostiene, quizá la respuesta pase por resignar determinados bienes o comodidades para recuperar algo que no puede comprarse: “Tal vez haya familias que puedan hacer otra elección: resignar una casa más grande, unas vacaciones más costosas o determinados consumos para ganar tiempo de calidad con los hijos. Se puede vivir bien con menos”.
Lo mejor de cada época
Aunque suele ser una de las principales referentes de la crianza respetuosa en Argentina, Seitún también cuestiona las miradas extremas.
“No tiremos al bebé con el agua del baño”, resume con una expresión que utilizó durante su conferencia.
Para ella, abandonar los modelos autoritarios no implica desechar todo lo que hicieron las generaciones anteriores: “El modelo autoritario no era bueno, pero tampoco significa que todo lo que había antes fuera malo. Tenemos que revisar qué cosas valen la pena conservar”.
En esa búsqueda propone combinar dos aspectos que considera indispensables, por lo que reflexiona: “Hay que tomar la empatía que propone la crianza más respetuosa, pero también la firmeza que tenían otros modelos. Porque un chico sin firmeza se pierde, no encuentra bordes; y un chico sin empatía tampoco se encuentra a sí mismo ni aprende quién es”.
Y así frente a la avalancha de consejos que circulan diariamente en redes sociales, la psicóloga invita a recuperar el pensamiento crítico. “Tenemos que filtrar lo que recibimos, quedarnos con lo mejor de cada modelo y construir nuestra propia manera de criar. Las redes suelen decirnos lo que queremos escuchar. Vale la pena leer otros libros, escuchar otras voces y construir un criterio propio”, recomienda
En definitiva, en una época atravesada por la velocidad, las pantallas y la sobreinformación, la propuesta de Seitún no pasa por sumar nuevas recetas, sino por volver a una certeza de que ningún avance tecnológico puede reemplazar la presencia, la atención y el vínculo entre un niño y los adultos que lo acompañan a crecer.
Bienestar emocional
Un evento para parar y reflexionar
El Crianza Summit 360° celebró su segunda edición con el objetivo de abrir un espacio de reflexión sobre los desafíos actuales de la crianza y la salud mental de niños y jóvenes. El encuentro, organizado por Carolina y Florencia Ferreyra, reunió a familias, docentes, profesionales de la salud y de la educación, además de referentes nacionales especializados en infancia y adolescencia.
Las organizadoras impulsaron el evento con la intención de ofrecer herramientas prácticas y conocimientos basados en evidencia para familias y profesionales, promoviendo una mirada integral sobre las infancias y las adolescencias. La iniciativa llevó la premisa de que no existen recetas universales para criar, sino caminos posibles para fortalecer los vínculos y construir entornos más saludables.